sábado, febrero 28, 2009

Soy un arma más mortífera
que la súbita luz que preludia la explosión,
el instinto criminal que te besa en la boca
y el rastro -lúbrico- de tus serpientes al completar su acrobacia.
Corre tu cáliz letal por los surcos de mi espalda,
y ascienden cenizas de un pozo amargo,
de un triste 'white hole' en cuyo fondo
nos contemplan estatuas con heridas de metralla.
Ahora tendría que elegir cuatro o cinco palabras.
Ahora tendría que darte mi sangre,
vivir en tu fiebre, ser tu transfusión,
la noche que arranqué la brida a tu caballo,
la noche que asumí que me sobrevives.

miércoles, febrero 04, 2009

La flota permanece amarrada a puerto
y mece a su antojo la flor del romero
un viento de lascivia distraída
en la cruel ceremonia de tu ausencia.
Será mejor morir que perder la vida,
y tendremos que rezar nadando hacia la orilla,
desconociéndonos a cada brazada
y pagando por prenda el amor de nuestros íntimos fantasmas.
Mis naves se mecen junto al romero en flor,
la herida lacerante prende del costado,
y tu antorcha, como un dardo en la diana,
como el dedo en la yaga, inflama de paz enemiga mi alma desvivida.