domingo, octubre 26, 2008

hoy la pena ha de ser amarilla
tanto como las estrellas viejas
o los otoños que palidecen
sin presunción de inocencia.
la sangre cabalga en mis oídos,
recreo Hiroshima en mi corazón.
me vacié
ya nadie canta
mis latidos son los de un perro abandonado que apenas ladra
y anida en mí el jardinero de las plantas que no florecen
y llevan dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores.
me despreciaré por la mañana.

jueves, octubre 09, 2008

soy el camino trillado
todo lo que queda indemne por entre sus dientes metálicos,
el mismo agua que remonta el río
porque olvidó su reflejo, curso arriba, en algún remolino.
soy el aire en que no estás,
el vaivén, la veleta, el gallo enfermo de puntos cardinales
que lanza sus flechas al sur de Erice.
demasiado gramática y pocas flores,
demasiados síndromes de título aristócrata,
silogismos, cosologías, demasiada explosión nuclear.
quiero ser la fe que estremece el paisaje
un coro de vírgenes vestales
el corazón infectado
la luz de los días.