sábado, diciembre 23, 2006

reversible

soy feliz construyendo este refugio en el que nadie me ve
aunque yo aún pretenda que me espían.
soy feliz ahondando las distancias, las distancias necesarias,
y masticando hasta la muerte este fin de semana
que aguanta y aguanta
y es el refugio persistente y la cobija que me abriga.
soy feliz en esta distancia en la que no me explico,
en la tú que haces más por entenderme
que yo por saber lo que quiero decir.
feliz, con la clase de felicidad que me erosiona,
que alimenta mis úlceras y me cava tanto y tanto
hasta hacerme reversible.

martes, diciembre 19, 2006

Hace cuatro horas

(un extracto de "La tregua", de Mario Benedetti)

Esta tarde, cuando venía de la oficina, un borracho me detuvo en la calle. No protestó contra el gobierno, ni dijo que él y yo éramos hermanos, ni tocó ninguno de los innumerables temas de la beodez universal. Era un borracho extraño, con una luz especial en los ojos. Me tomó de un brazo y dijo, casi apoyándose en mí: "¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte". Otro tipo que pasó en ese instante me miró con una alegre dosis de comprensión y hasta me consagró un guiño de solidaridad. Pero ya hace cuatro horas que estoy intranquilo, como si realmente no fuera a ninguna parte y sólo ahora me hubiese enterado.

domingo, diciembre 03, 2006

necesitarte

te había perdido antes,
con rabia, con drama,
no como quien pierde un anillo en la cartera, siempre tan pesada, siempre tan revuelta,
te ha había perdido con lucha, con ansia, con esta derrota inesperada.

hoy he encontrado restos de tu mano en mi mano misma,
huellas de tu voz en mi encierro, mi cabeza,
una prisión sin cimientos, donde estabas aún sin haber vuelto.

yo luché por superarte
y no fue fácil conseguir que este "yo" reconquistara mis frases.
yo tracé el dibujo sólo por desdibujarte.
en mis manos, mi cabeza, tu vestigio
es un presente tan latido, que es un hoy,
un hoy yo
te suelto
te alejo
un hoy yo
tengo esta forma de echarte,
sin sacrificios ni victimismos,
probablemente sin sentido.
te rasco el pecho, ¿eres de trapo o de terciopelo?,
voy a decirte adiós
y no puedo soportar no necesitarte.