domingo, septiembre 18, 2005

Parafilias

Parafilias. Así es cómo ha bautizado una de mis amigas las absurdas obsesiones y las preocupaciones siempre excesivas y siempre sin respuesta (eso de "feedback" suena fatal). No está mal la palabreja, pero me gustaba más antes de preguntarme si existía realmente. Existe. El Google (i'm sorry, señores de la RAE) nos dice que tal término se refiere a una extraña desviación de la conducta sexual que puede ser inocua o nociva pero que, en todo caso, está fuera de lo normal.
No importa. Me la quedo. Mis parafilias son mis parafilias y yo decido si son sexuales o emocionales, pasionales o virginales, nocivas o, sí, nocivas.

Desdramatizar es un buen arma para combatir aquéllo que más duele, pero quizá, en este septiembre extraño, en el que Holden nos tropieza, a Maru se le revuelven las tierras y yo tardo tres y cuatro días en saber qué contestar a Ikea, en este septiembre extraño -digo- estoy empezando a entender que el arma más efectiva es abandonar en silencio el patio de butacas. La distancia.

martes, septiembre 13, 2005

Excusas y errores

Estaba pensando en qué tienen de malo los errores...
Que no son aciertos.
Que algunos duelen.
Que hacen que haya que volver a empezar.

Y ¿a cuento de qué pienso estas tonterías? Pues a cuento de que estamos en septiembre, se me acaban las vacaciones y se consume también el tiempo de las excusas. Imagino que el pensar en errores que no sean tan nocivos intenta amortiguar el miedo que provoca el volver a enfrentarse a la rutina cotidiana. Bueno, el miedo lo brinda -en realidad- el tener la posibilidad de hacer las cosas bien. (O no). Empieza una nueva temporada y queremos soñar con la manera de que las piezas se muevan, que las cosas cambien y que trazos gruesos, que conocemos y hemos de seguir, nos guien finalmente.
En realidad, no sé si en nuestro día a día nos equivocamos tanto o es más bien que nuestra evaluación se ha acostumbrado a ver las cosas de aquella triste manera. Nuestra exigencia, nuestra escasa autocomplacencia, la incapacidad de vivir al día y el creer que tener expectativas es agotador.
Quisiera pensar en que en cada momento podemos hacer empezar todo de nuevo y en que, si acaso hoy volvieran a preguntarnos, la respuesta sería un "siempre sí".